El escritor Arturo Pérez-Reverte ha publicado una interesante reflexión en XL Semanal —titulada Turistas de la idiotez— en la que justifica por qué “el ser humano es, ante todo y en líneas generales, un hijo de puta”.

Para llegar a esa conclusión, el escritor habla del “turismo humanitario”, que no es otra cosa que “gente de variada condición, habitantes de barrios adinerados y suburbios humildes”, que acude a las zonas de desastre “con el pretexto de prestar ayuda, pero que en realidad se dedicaba a pasear entre las ruinas con casco, chaleco reflectante y mascarilla protectora, haciéndose fotos”.

“La desgracia ajena motiva mucho, y uno suele arrimarse a ella con morboso deleite”, defiende Reverte, quien diferencia entre los antiguos y la gente en la actualidad, ya que “antes todos posaban solemnes, por aquello de la circunstancia. Sin embargo, hace tiempo que pocos guardan las formas. Se sonríe ante la cámara, incluso se hacen gestitos divertidos y posturas simpáticas, una pierna por alto, un ojo guiñado y todo eso, lo mismo si tienes detrás la torre Eiffel que media docena de fiambres de patera ahogados en una playa”.

Continúa Reverte: “Ya no miramos directamente la realidad. Ni siquiera lo creemos necesario. Las imágenes, sean de horror o de felicidad, sólo interesan para su posterior reproducción y difusión. Es nuestro minuto de gloria”, tras lo que concluye: “Y todavía hay quien pregunta por qué prefiero los perros a las personas”.

Fuente: http://www.huffingtonpost.es/2017/10/23/entry-slug-1508752829884_a_23252319/